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¿Qué caracteriza a un niño con obesidad o sobrepeso?

La obesidad es cada vez más prevalente entre los niños almerienses, y esta enfermedad está llevando a que aparezcan enfermedades relacionadas con lo que se denomina Síndrome Metabólico

Según el especialista en nutrición, Francisco Moreno, «se trata de una nueva entidad clínica que agrupa no sólo a la obesidad, sino a un aumento de la circunferencia de la cintura, hipertensión arterial, aumento de los lípidos en sangre -colesterol- , disminución del colesterol HDL, e intolerancia a la glucosa, lo que se denominaría el estado prediabético -antesala de la diabetes tipo 2- y tiene un gran riesgo cardiovascular». Una enfermedad que antes sólo la padecían los adultos, pero cada vez se está tratando más en los niños.

El perfil de un niño obeso es aquel que no hace actividad física, y que por norma general está demasiado protegido por los padres en el sentido de que le conceden todos los caprichos y no lo fuerzan a que coma determinados alimentos. «Los padres se sienten culpables de la situación del niño y su actitud es sobreprotegerlo, de forma que los menores imponen lo que se compra y lo que se come en la casa», asegura el doctor Moreno.

Un niños obeso además, es el que pone cara de asco cuando se le nombran las verduras, porque no está acostumbrado a tomarlas. Y por supuesto, dentro de este perfil encaja el gran consumidor de chucherías, de alimentos de comida rápida y de bollería. «Los hábitos alimenticios se adquieren en la niñez, por lo que es responsabilidad de que lo niños adquieran hábitos saludables es de los padres. No se trata de ponerlos a dieta, sino de enseñarlos a comer de todo», insiste Francisco Moreno.

Pero además de los padres, también son responsables los abuelos, los educadores, o los comedores de los colegios. «Ellos son los que tienen que hacer que la comida no sólo sea una necesidad para el organismo, sino un placer», según Moreno, quien asegura que normalmente se cumple el dicho de que si los padres son obesos, el niño tiene todas las papeletas para serlo también.

Además, el niño obeso puede sufrir trastornos psicológicos: baja autoestima, estigma social, aislamiento, síntomas depresivos, mayor ansiedad. Incluso en edades muy tempranas, el niño obeso es descrito de forma despectiva por sus compañeros. En la adolescencia, la repercusión psicológica es aún mayor y puede desencadenar trastornos alimenticios graves como la anorexia y la bulimia.
La obesidad es cada vez más prevalente entre los niños almerienses, y esta enfermedad está llevando a que aparezcan enfermedades relacionadas con lo que se denomina Síndrome Metabólico
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