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¡Estoy a dieta y no adelgazo!

¿Por qué fallan las dietas? En primer lugar porque no se hace correctamente. Es frecuente que se infravalore lo que comemos en un 40 por ciento, de modo que ante una dieta de mil calorías en realidad se está haciendo una de mil 400 calorías. Por otro lado, el organismo se adapta a la perdida de peso con una disminución del consumo energético, lo que hace que se necesiten cada vez menos calorías para poder seguir perdiendo peso

Esta es una de las constataciones de los expertos de la Sociedad Española de Hipertensión (www.seh-lelha.org), quienes aseguran que “no existen milagros, ya que la clave de un buen régimen de adelgazamiento es que hay que comer de todo, eso sí, en pequeñas cantidades y quemar más a través del ejercicio físico”.

Los expertos de la SEH-LELHA aconsejan, sobre todo a las personas hipertensas, pero en recomendación válida para la mayoría de la gente, no perder más de un kilo a la semana, recordar que en los primeros días las perdidas son más rápidas debido a la perdida de líquidos o de proteínas. Además sugieren hacer ejercicio físico regularmente aunque sea simplemente andar media o una hora al día, para ayudar a la dieta para adelgazar.

El médico nutricionista Gregorio Mariscal Bueno, director de la clínica que lleva su nombre y apellido, enumera una serie de “consejos para comer mejor”, cuando se sigue un régimen para adelgazar, o bien para perder peso de forma natural, cambiando los hábitos de alimentación, sin pesar ni medir las cantidades de comida.

• Una buena masticación.

Mastique muy bien y despacio, y levántese de la mesa sin apetito, pero siempre con el estómago ligero. Coma para que se le quite el hambre, pero nunca para hartarse. Si le es difícil moderar la velocidad al masticar, cuente el número de masticaciones y no trague los alimentos hasta que sean masticados 20 veces.

Recuerde que la digestión comienza en boca: una adecuada masticación es la base para una mejor asimilación de los alimentos, permitiendo que se alcance anticipadamente la sensación de saciedad.

• Menos tamaño, menos calorías.

También resulta útil el uso de cuchillos, tenedores, cucharas, vasos y platos pequeños, así como dejar los cubiertos en la mesa entre bocado y bocado.

• Busque la serenidad.

Coma siempre en el mismo lugar, sentado y concéntrese en lo que come (olor, sabor, textura, sin asociar la comida a otras actividades, como la televisión, la lectura, el ordenador o la radio.

• La cocción más saludable.

Los alimentos pueden cocinarse ó condimentarse a gusto, si bien todo aquello que contenga salsas, aceites ó grasas habrá que escurrirlo bien. Para usar en crudo, aliños, salsas o mayonesa, utilice aceite acalórico ó aceite de parafina.

Para cocinar use aceites vegetales líquidos, preferiblemente de oliva virgen extra. Evite los aceites animales, como la nata, manteca o mantequilla, y los aceites vegetales sólidos, de cacao, palma ó palmiste.

• ¡Cuidado con la compra!.

Adquiera y conserve sólo los alimentos necesarios y manténgalos fuera de la vista, sobre todo aquellos que no tenga aconsejados. A la hora de cocinar, prepare sólo la cantidad de comida necesaria.

• Vigile el tamaño de las raciones.

Sírvase en la cocina poca cantidad y use platos pequeños. Además, no lleve fuentes a la mesa y utilice cubiertos pequeños de postre. Deje algo siempre en el plato. Y al finalizar la comida, retire rápidamente las sobras en lugar de hacer tertulias con éstas delante.

• Coma primero los alimentos que más le gusten y tenga permitidos.

Si deja los alimentos que más le apetecen para el final se sentirá “obligado” a comerlo todo o a tener que dejar en el plato aquella comida que más le apetece.

• No picotee entre las comidas.

En cambio, sí puede tomar bebidas permitidas, principalmente agua ó equivalentes, al menos dos litros diarios. Haga entre 3 y 5 comidas al día, que no sean demasiado copiosas. Si tuviese mucho apetito entre horas, puede tomarse una ensalada con poco aceite ó un poco de zanahoria o apio.

• Aprenda decir NO.

Cuando le ofrezcan un alimento que tenga desaconsejado, no diga que está realizando una dieta, diga que ese plato no le gusta ó que le sienta mal ó que no le apetece tanta cantidad, así no le insistirán.

• Comience con buen pie.

Haga la dieta correctamente desde el principio. Si sigue todos los consejos, los resultados serán mejores, lo que contribuirá a aumentar la motivación.

• Mejore sus costumbres alimenticias.

Además de seguir un tratamiento para perder peso, hay unos buenos hábitos alimentarios que deberá tener siempre presentes. La obesidad es una enfermedad crónica y hay que vigilarla siempre, por lo que una vez que se ha conseguido un peso adecuado, hay que seguir las instrucciones del medico o nutricionista, para mantenerlo. No abandone un tratamiento sin instrucciones para mantener el peso.

• Haga todos los días un poco de ejercicio físico.

La actividad física debe ser acorde a las condiciones, edad y posibilidades de cada persona. Si durante el tratamiento al hacer un esfuerzo ó ejercicio se encontrase con mareos ó decaimiento, tome un café solo con azúcar ó una bebida de cola normal ó unos caramelos de café.

Además, los expertos de SEH-LELHA sugieren intentar conocer la causa del aumento de peso, ya que existen patologías que también pueden causarlo y que su causa más frecuente son los malos hábitos dietéticos.

Estos especialistas aconsejan seleccionar la dieta que más coincida con sus gustos personales, no fiarse de las dietas mágicas y elegir el momento oportuno para iniciar la dieta para sostenerla con un buen estado de ánimo.

Cuando se decida a ponerla en práctica no hay que saltársela por ningún motivo, y hay que motivarse continuamente: ¡recuerde que está a dieta porque quiere hacerlo y que es un acto voluntario!
¿Por qué fallan las dietas? En primer lugar porque no se hace correctamente. Es frecuente que se infravalore lo que comemos en un 40 por ciento, de modo que ante una dieta de mil calorías en realidad se está haciendo una de mil 400 calorías. Por otro lado, el organismo se adapta a la perdida de peso con una disminución del consumo energético, lo que hace que se necesiten cada vez menos calorías para poder seguir perdiendo peso
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