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Engordar, ¿una adicción?

El ser humano posee un instinto que lo lleva a comer para sobrevivir, sin embargo el uso y abuso de los alimentos puede producir adicción a los mismos

La palabra “adicción” es un antiguo término de origen latino que designa los lazos que encadenan a un individuo a su droga, y reconsidera que la adicción a los alimentos se debe normalmente a un trastorno de ansiedad causado por algún tipo de frustración o insatisfacción en la vida cotidiana.

Hay personas que combaten los problemas de ansiedad fumando o bebiendo, mientras que otros lo hacen comiendo en exceso. Sin embargo, eso no lo explica todo, pues existe una sustancia o neurotransmisor en el cerebro denominado serotonina y cuando una persona se encuentra comiendo pan, hamburguesas, pasta, arroz o papas se produce una rápida elevación de los niveles de serotonina confiriendo una sensación de placer y bienestar.

Alimentos con química

La producción de serotonina depende de la luz solar. Esta es elaborada por una glándula que está adentro del cerebro, la cual se activa al anochecer y va disminuyendo su producción durante la claridad del día.

Por lo tanto, al amanecer la serotonina se encuentra en niveles elevados, por ello al despertar estamos más tranquilos, no se nos apetece una pizza o una hamburguesa, ni tampoco un dulce; pero a lo largo del día desciende y a las cuatro de la tarde suele presentar un descenso brusco.

A partir de ese momento la gente puede sentir más angustia, tristeza y nerviosismo, el cual se eliminará al consumir alimentos.

Algunas personas necesitan “picar” cada 15 minutos, mientras que otros ingieren grandes cantidades de comida en muy poco tiempo.

Sea de una u otra manera los especialistas coinciden en afirmar que comer en exceso es una válvula de escape y que este problema es más común entre las mujeres que entre los hombres, ya que por cada cuatro varones, seis mujeres dependen sicológicamente de la comida en exceso para así lograr un sentir “bienestar” emocional.

Los alimentos chatarra estimulan el placer

A partir de estudios del doctor Víctor Braverman, especialista en Nutrición Clínica y Control de Peso, revelan que los alimentos con alto contenido graso estimulan los “químicos del placer” en el cerebro y pueden crear adicción.

Por lo tanto- continúa el especialista- “los efectos biológicos de los alimentos calificados como ‘chatarra’ y las comidas rápidas sugieren que la obesidad no es solo consecuencia de una falta de auto- control, pues el azúcar, la grasa y los condimentos llevan a la dependencia y la adicción, situación que podría explicar porque los índices de obesidad en el mundo Occidental van en aumento”.

Sin pretender satanizar este tipo de “alimentos”, para el especialista es pertinente aclarar que estos se caracterizan por ser incompletos, insuficientes, no balanceados, e inadecuados para consumirlos desmesuradamente debido a sus inconvenientes dietéticos y niveles de adicción que pueden además producir cambios hormonales en el cuerpo.

Sobredosis de hamburguesas

Un grupo de investigadores en Estados Unidos sostiene que las hamburguesas y las papas fritas podrían ser tan adictivas como la heroína, pues estimulan los opioides o “químicos del placer” en el cerebro.

En una investigación realizada con ratas, el doctor John Hoebel de la Universidad de Princeton encontró grandes evidencias que sugieren que algunos animales —y por ende el propio ser humano— pueden desarrollar una relación de dependencia con el azúcar y la grasa que contiene la comida rápida o chatarra.

Los investigadores encontraron que las ratas —sometidas a una dieta con 25% de azúcar— sufrían un ataque de ansiedad cuando se les retiraba el azúcar de su ingesta. Los síntomas incluían castañeo de dientes y temblores, similares a los que se observan en personas a las que se les retira la morfina o la heroína.

Este polémico descubrimiento contradice lo que otros médicos sostienen: que el comer en exceso es simplemente cuestión de falta de control.

Por otra parte, “es probable que aquellos que dicen padecer una adicción al chocolate o a la pizza no estén exagerando, pues la ingesta de estos alimentos aumenta notablemente (24%) el metabolismo en el cerebro”, continúa el doctor Víctor Braverman.

En un estudio publicado en la revista NouroImage se sustenta que la publicidad, las máquinas vendedoras, los canales televisivos de alimentos, y la exhibición de comidas elaboradas en algunas tiendas y supermercados, son factores que están contribuyendo a la epidemia de obesidad que existe en Estados Unidos y México.

Otros datos de una investigación realizada en el Laboratorio Nacional de Brookhaven, en Nueva York, indican que los alimentos favoritos seleccionados con mayor frecuencia por un grupo de personas entre los 28 y los 50 años fueron: huevo frito con chorizo, panes de canela, pizzas, hamburguesas con queso, pollo frito, lasaña, helados y dulces de chocolate.

Adictos al chocolate

Para el doctor Braverman, “además de la relación afectiva-emocional que existe entre el hombre y los alimentos que consume, todos ellos incluyendo bebidas, alimentos naturales y procesados producen una elevación de insulina en la sangre”, y el chocolate en mayor proporción pues al igual que el café contienen xantinas, que al ser ingeridos producen un grado de alerta. Se sabe que el chocolate, además de ser adictivo, posee una sustancia que genera un efecto de bienestar parecido a drogas como el canabis o la mariguana.

Otro aspecto interesante a destacar es la llamada “depresión estacional” que se produce especialmente en países en los que el sol está presente entre las 9 de la mañana y las 3 de la tarde (México) y trae como consecuencia el deseo de consumir carbohidratos.

De acuerdo con investigaciones, las personas que tienen depresiones estacionales —sobre todo en invierno— sienten una verdadera compulsión por consumir grandes cantidades de carbohidratos lo que lleva a aumentar sus niveles de serotonina y a combatir tal depresión.

Por lo tanto los denominados “comedores compulsivos de carbohidratos” suben de peso en invierno y les resulta muy difícil bajarlo en verano.

Para Braverman lo que interesa es cambiar la cultura y mentalidad de las personas ante los alimentos, pues la comida siempre está relacionada con aspectos emocionales y actualmente preocupa que nuestra alimentación sea tan desbalanceada e incorrecta.

“En este sentido la educación es fundamental, ya que la adicción a ciertos alimentos es un fenómeno relacionado con la sensación de bienestar que el ser humano procura satisfacer inmediata y constantemente.

“Las personas asocian —como reflejo condicionado— comer estos productos con una situación de agrado, sin considerar que en todo momento debemos observar la voluntad para controlar nuestros impulsos y por tanto los niveles de serotonina del cerebro”, concluye.
El ser humano posee un instinto que lo lleva a comer para sobrevivir, sin embargo el uso y abuso de los alimentos puede producir adicción a los mismos
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