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Dieta mediterránea, sí pero... subvencionada

El precio de llevar una alimentación sana preocupa y los consumidores y responsables sanitarios quieren que se subvencionen las frutas y hortalizas en los comedores escolares

 La Comisión Europea ha vuelto a lanzar este lunes un mensaje claro para frenar las alarmantes cifras de obesidad entre la población europea, especialmente entre los más jóvenes, pero introduciendo un nuevo elemento de discusión.



Tanto los gobiernos como las asociaciones de consumidores y los responsables de salud pública de Europa que han respondido a una encuesta europea están a favor de que se subvencione la oferta de frutas y hortalizas en los comedores escolares, así como que se prohíba la venta de refrescos y bollería industrial en los colegios para prevenir la obesidad infantil.



Cerca de 14 millones de niños tienen sobrepeso y más de tres millones son obesos, según las cifras que maneja la Comisión Europea, que también advierte de que la epidemia de obesidad avanza sin control en 400.000 nuevos obesos al año.



Aparte del coste en vidas y las enfermedades asociadas a la obesidad, como la diabetes o las enfermedades cardiovasculares, también se lleva por delante el 7% del gasto sanitario de la Unión Europea.



Ahora les toca a los gobiernos decidir si encaran el problema a través de subvenciones, campañas de salud y autorregulación de la industria alimentaria o prefieren, por el contrario, cortar por lo sano a golpe de prohibición de unos excesos alimentarios que pueden colapsar en el futuro los sistemas de salud.



Los resultados de la consulta pública sobre alimentación sana que lanzó la Comisión en diciembre de 2005 apuntan como prioridad a los niños y a los jóvenes, por ser la población más expuesta al aumento de la obesidad. Entre las posibles soluciones barajadas para frenar la epidemia, además de la subvención de productos básicos como la leche, las frutas o las hortalizas, está la promoción del ejercicio físico y facilitar que los escolares pueden llegar a pie o en bicicleta a las escuelas.
El precio de llevar una alimentación sana preocupa y los consumidores y responsables sanitarios quieren que se subvencionen las frutas y hortalizas en los comedores escolares
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