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Gaseosas: obesidad y diabetes, flagelos en los Estados Unidos

La diabetes y la obesidad se volvieron fenómenos habituales en los Estados Unidos. No hay muchos más culpables que el excesivo consumo de gaseosas azucaradas, según un estudio publicado por “The Journal of the American Medical Association”

EFE. “La incidencia de diabetes se ha ido a las nubes. Al mismo tiempo, en las últimas dos décadas ha aumentado el consumo de gaseosas azucaradas”, dijo Meir Stampfer, científica de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Harvard y autora principal del estudio.

A la vez, las autoridades de los EE.UU. lanzaron una campaña pública para combatir la obesidad, que amenaza con superar al tabaco como causa principal de muerte en este país.

La diabetes que se declara en personas adultas es causada por la resistencia del cuerpo a la insulina o porque éste no la produce en cantidades suficientes.
Ese tipo de diabetes afecta a unos 17 millones de personas en EE.UU. y, según los últimos estudios, uno de los factores que la generan es el peso excesivo.

Un 65% de los estadounidenses sufre de sobrepeso o son obesos. Entre 1977 y 1997 el consumo de gaseosas o sodas aumentó en un 61 por ciento entre los adultos y se duplicó entre los niños.

La investigación se llevó a cabo entre 91.000 enfermeras, con el fin de aislar la relación entre el consumo de bebidas gaseosas azucaradas y la diabetes.

“Las mujeres que consumieron sodas azucaradas cada día o más de una vez al día corrían un 80 por ciento más de contraer la diabetes en comparación con las que raramente las bebían”, dijo Stampfer.

Las que tomaron más de una bebida al día aumentaron una media de ocho kilogramos en ocho años, en tanto que el incremento de peso de las que bebieron una o menos a la semana fue de sólo tres kilos.

Por el contrario, el aumento de peso y del riesgo de diabetes entre mujeres que consumían jugos de frutas o gaseosas de dieta fue considerablemente más bajo, señaló el estudio.

Para contrarrestarlo, indicaron que son necesarios cambios de comportamiento y ambientales, como una mejor planificación urbana para promover el ejercicio, el desarrollo de mejores medicinas y soluciones quirúrgicas y formas de combatir la obesidad que no sólo causa la diabetes, sino también problemas cardiovasculares y cáncer.

“A primera vista, parecería que solucionar la epidemia de la obesidad es obvia... que la gente coma menos y haga más ejercicio”, señala el plan.
Pero agrega que “en realidad este cambio es difícil de lograr y la investigación es crucial para resolver el problema”.

Según el informe de Salud Pública de los EE.UU., los niveles de sobrepeso infantil se triplicaron desde 1970 y aproximadamente el 16 por ciento de los niños y jóvenes de entre 6 y 19 años sufre de sobrepeso.

“Los niveles de sobrepeso pediátrico tienen importantes implicaciones en el desarrollo de enfermedades graves, tanto en la juventud como en la edad adulta”, añadió el informe.

Si no se frena el aumento de la obesidad en la población del país, el sistema de salud sufrirá un duro golpe.
La diabetes y la obesidad se volvieron fenómenos habituales en los Estados Unidos. No hay muchos más culpables que el excesivo consumo de gaseosas azucaradas, según un estudio publicado por “The Journal of the American Medical Association”
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