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La banda gástrica, una opción para controlar problemas de peso

La cirugía bariátrica se empezó a realizar desde 1966 y consiste en reducir el tamaño del estómago, asociando en la mayor parte de los pacientes un procedimiento que impida la absorción de la grasa

Tras la cirugía, la forma de comer cambia radicalmente. Así, se reduce la ingesta de calorías y se asegura una pérdida de peso que controla la enfermedad. Las cirugías para perder peso, denominadas cirugías bariátricas, han demostrado ser efectivas para el adelgazamiento de personas con obesidad mórbida (aquellos que tienen 45 kg o 100 libras por encima de su peso corporal ideal).

La más conocida y antigua es la cirugía de desviación gástrica, comúnmente conocida como bypass-gástrico. Esta consiste en interrumpir el proceso digestivo anulando una parte del estomágo y otra del intestino delgado, que es donde se absorben la mayoría de nutrientes.

El avance de la ciencia médica ha permitido crear nuevas cirugías para este mismo fin, las cuales son menos invasivas y presentan menores riesgos para el paciente. Tal es el caso de la Banda Gástrica (LapBand, en inglés), un método moderno aprobado por la FDA (Food and Drug Administration) en 2001, que consiste en implantar una prótesis de silicona alrededor del estómago del paciente con una “anilla” ajustable que disminuye su tamaño funcional (25-30 CC.) y vaciamiento, lo cual obliga al paciente a comer menos.

Ventajas
Las principales ventajas de este procedimiento quirúrgico son: es una cirugía menos invasiva (mediante laparoscopía), tiene menos complicaciones respiratorias; el paciente tiene una estancia hospitalaria corta, una rápida recuperación y reanudación de actividades; la banda es ajustable de acuerdo a la pérdida de peso; el riesgo de desnutrición es bajo siempre y cuando se cuide la dieta y no tiene riesgos para el embarazo.

Desventajas
La pérdida de peso no es tan rápida como con el bypass gástrico. Se calcula que el paciente con banda gástrica puede perder en dos años aproximadamente un 40% de su sobrepeso.

La banda gástrica limita la cantidad de comida acostumbrando a la persona a comer menos. Sin embargo, si con el paso del tiempo se come sistemáticamente más de lo que permite el tamaño del estómago, éste aumentará progresivamente permitiendo comer cada vez más y dará lugar a complicaciones importantes.

Tras la fuerte pérdida de peso, puede requerirse cirugía plástica con fines estéticos; en el caso de las mujeres, no deben embarazarse hasta dos años después de la operación.

Riesgos
Además de los riesgos derivados de la obesidad en sí, los principales riesgos de la cirugía de banda gástrica son: embolismo pulmonar; hemorragia; “slippage” o deslizamiento de parte del estómago por encima de la banda; erosión del estómago por la banda; piedras en la vesícula; infecciones, que aunque son raras pueden ocurrir incluso a largo plazo; problemas nutricionales y otros ligados al reservorio, tales como infecciones, intolerancias, ulceración de la piel, entre otros.

Según el cirujano Miguel Ángel Escartí, coordinador médico de Intraobes, centro especializado en el tratamiento de la obesidad en España, en dicho país se realizan cada año unas 3000 cirugías de bypass gástrico y de estos fallecen entre 10 y 15 pacientes, mientras que sólo fallece 1 de 1.500 a 2.000 que se someten a una cirugía de banda gástrica.

Efectos colaterales
Los principales efectos colaterales de la banda gástrica son: náuseas y vómitos, deshidratación, intolerancia a ciertos alimentos, tendencia al estreñimiento, meteorismo (hinchazón en el vientre, mucho aire o flato); menor tolerancia al frío.
La cirugía bariátrica se empezó a realizar desde 1966 y consiste en reducir el tamaño del estómago, asociando en la mayor parte de los pacientes un procedimiento que impida la absorción de la grasa
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