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Dieta contra el envejecimiento

Consumir alimentos bajos en calorías ha probado ser un elemento determinante del estado físico de conservación en animales; esta aproximación científica, llamada restricción calórica, involucra la ingesta diaria de alrededor de 30% menos calorías, pero sin detrimento del consumo de los niveles adecuados de vitaminas, minerales y otros nutrientes

En un laboratorio del Centro Nacional de Investigación de Primates, en Wisconsin, Matthias aprende del modo difícil acerca de los caprichos del tiempo. Tiene 28 años, una edad avanzada para un mono rhesus. Está perdiendo el pelo, carga un abdomen prominente y su cara está surcada por las arrugas.
En una jaula vecina, Rudy, un compañero de laboratorio de Matthias, es la viva imagen de la vitalidad, aun cuando es ligeramente más viejo que éste. Su complexión es delgada y su temperamento festivo.

"La diferencia entre ambos animales es más que evidente", comenta Ricky Colman, investigador del centro y encargado del cuidado de ambos especímenes. Lo que no es evidente es que, debido a una simple intervención en el estilo de vida de Rudy, éste y otros como él, tienen expectativas de una vida más larga.

Esta aproximación científica, llamada restricción calórica, involucra la ingesta diaria de alrededor de 30% menos calorías, pero sin detrimento del consumo de los niveles adecuados de vitaminas, minerales y otros nutrientes. Además de la manipulación genética directa, la restricción calórica es la única estrategia conocida para extender la vida de manera consistente en diversas especies.

El cómo esta dieta afecta al organismo de manera tan drástica ha sido objeto de intensa investigación, que recientemente ha comenzado a dar frutos, al producir una nueva corriente de estudios que indican que la tasa de envejecimiento es flexible y no fija, y que puede ser manipulada.

En el último año la dieta de restricción calórica ha mostrado que se afectan las rutas moleculares involucradas en la progresión de Alzheimer, diabetes, mal de Parkinson, cáncer y algunas enfermedades del corazón. A principios de 2006, los investigadores involucrados en el estudio de los efectos de la dieta de restricción calórica se aventuraron a declarar que ésta es incluso más efectiva que el ejercicio.

Animales como Rudy parecen dar sustento a esa tesis. Pruebas recientes mostraron que los monos sometidos a dieta de restricción calórica, incluidos Canto y Eeyore, otros dos rhesus del centro de investigación, gozan de una salud indiscutiblemente mejor que la de Matthias y otros de sus compañeros que tienen edades similares, pero que son alimentados con una dieta tradicional.

Los hallazgos ponen en duda la creencia científica y cultural ancestral de que el declive del cuerpo es inevitable. También sugiere que otros factores, que incluyen nuevas drogas, podrían retardar los procesos de envejecimiento, aun cuando la dieta por sí sola probara ser poco efectiva en el caso de los humanos.

En ese sentido, un fuerte candidato es una nueva droga sintetizada a partir del resveratrol, un antioxidante presente en grandes cantidades de vino tinto, que ha sido probado en personas y podría, eventualmente, convertirse en la primera de una nueva clase de drogas antienvejecimiento.

El patólogo de la Universidad de Michigan, Richard A. Miller, estima que una píldora que mimetice los efectos de la dieta de restricción calórica podría prolongar la vida de las personas hasta los 112 años, de manera saludable. Incluso algunas de ellas, dijo, podrían alcanzar los 140 años.

Un reporte generado por Rand Corporation, una empresa especializada en el rubro, dice que el consumo de dicha droga tendría un costo estimado de 90 mil pesos anuales, cifra muy costeable si se considera el ahorro en medicamentos para atender todos los males que acarrea la edad.

"La restricción calórica tiene el potencial de ayudarnos a identificar los mecanismos antienvejecimiento a través del organismo", dijo Richard Weindruch, gerontólogo de la Universidad de Wisconsin, y líder de la investigación.

Si bien es cierto que los promedios de vida han crecido notablemente, aún no se han podido contrarrestar los efectos del paso del tiempo en el organismo, de ahí que los resultados de esta investigación resultan claves para elevar la calidad de vida de los ancianos. (The New York Times)

Consumir alimentos bajos en calorías ha probado ser un elemento determinante del estado físico de conservación en animales; esta aproximación científica, llamada restricción calórica, involucra la ingesta diaria de alrededor de 30% menos calorías, pero sin detrimento del consumo de los niveles adecuados de vitaminas, minerales y otros nutrientes
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