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Primer encuentro de pacientes bariátricos de Puerto Rico

Más de 75 pacientes bariátricos de Puerto Rico celebraron ayer el giro trascendental que dieron sus vidas tras tomar la decisión de someterse a la cirugía de reducción de estómago.

El festejo, denominado Primer Encuentro de grupo de pacientes bariátricos, fue emotivo para los asistentes, quienes se mostraban álbumes fotográficos que envidenciaban el antes y después que sufrieron sus cuerpos luego de la operación.

Según explicaron Lynnette Figueroa y Sheila Velázquez, coordinadoras del encuentro que se efectuó en Isla de Cabras, en Toa Baja, precisamente el propósito de la actividad es concienciar a los pacientes sobre la importancia de que mantengan un peso saludable.

“Estamos hablando de gente que vivieron encerrados y acomplejados por su enfermedad y que ahora se sienten como si hubieran vuelto a nacer”, dijo Figueroa.

Y asimismo lo plantea Wanda Torres Alicea, quien se siente otra mujer desde que se hizo la operación bariátrica.

“Mira como era... soy otra mujer, ¿verdad?”, dijo quien entró al quirófano hace seis meses y ya ha logrado rebajar 118 libras.

“Yo pesaba 345 (libras) y estaba bien depresiva porque no encontraba ropa ni quería salir para ningún lado. Pero este año, después de mucho tiempo, voy a celebrar las Navidades y mi cumpleaños como símbolo de la nueva vida que comencé”, dijo quien ha percibido una mejoría considerable en su condición de diabetes.

“Imagínate que me inyectaba insulina seis veces al día y ahora no me inyecto ni una”, expresó sonriente Wanda, quien pertenece al grupo de apoyo a pacientes bariátricos Nuevo Amanecer de Cayey.

Otros que se mostraban felices enseñando los cambios radicales que dieron sus físicos eran Michael Falcón y Héctor Cruz, quienes se operaron apenas unos meses y ya empiezan a presumir de “lo bien que nos vemos”.

“Yo era size 60 y ahora soy 44 o 46... pero todavía me faltan par de libritas”, manifestó Michael, a quien le falta rebajar 40 libras para llegar a su peso ideal.

Más que celebrar lo guapo que se ve, Héctor festeja a diario la libertad que siente al no tener que depender de medicamentos para sobrevivir.

“El físico cuenta, pero para mí es un asunto de calidad de vida haber dejado la máquina para respirar que tenía que usar por la apnea del sueño y los medicamentos que tomaba para la artritis, presión y depresión”, dijo quien despedirá el año alejado del lechón y desgustando, en cambio, pollo o pescado.

Precisamente, la fuerza de voluntad fue el tema en común entre los asistentes del encuentro, quienes vacilaban entre ellos sobre lo difícil que se les hacía al principio del tratamiento dejar a un lado los manjares gastronómicos y llevar una vida activa con ejercicios frecuentes.

“Yo creo que la clave está ahí, en saber que luego de la operación hay que llevar un nuevo estilo de vida”, dijo por su parte, Angélica Serrano, quien se considera una freak del gimnasio.

De hecho, gracias al esfuerzo que hace a diario realizando ejercicios cardiovasculares Angélica logró llegar a su meta de 152 libras.

“me opero el martes”
Entre los presentes se encontraba también un grupo de gorditos que pronto dejarán de serlo porque se someterán a la cirugía bariátrica en los próximos días.

Entre ellos se destacaba Jocelyn Gómez, quien admitió sentirse ansiosa “pero con muchas ganas de comenzar una nueva vida” a partir de mañana, día que se operará.

“Tengo nervios, pero sé que es la alternativa que tengo de darle un cambio a mi vida”, dijo quien pesa 240 libras, de las cuales tiene que rebajar, al menos, 135.

Jocelyn explicó que la confraternización le sirvió para aclarar dudas sobre el procedimiento y para ganar nuevas amistades.

“La gente que he conocido es fabulosa. Me han aconsejado muchas cosas y, sin duda, sé que son como una gran familia”, expresó.

Para información adicional sobre los grupos de apoyo, pueden acceder a www.unnuevoamanecer.webly.com
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