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Luisana murió en quirófano

En la intervención para colocarle un bypass gástrico, que duró 13 horas, falleció la joven Luisana Garófalo, de 21 años, quien se sometió a la riesgosa operación para bajar parte de los 208 kilos que pesaba

El médico Gonzalo Goudet explicó que el bypass se tardó porque “el hígado era muy grande, pesado, y la grasa intra-abdominal era muy grande”.

La intervención comenzó a las 11 de la mañana del jueves y terminó pasada las 12:00 de la noche, duró 13 horas. Al ser pasada a la unidad de cuidados intensivos le dio un tromboembolismo pulmonar y dos paros cardíacos.

La intensa lucha de Luisana Garófalo González, por superar la obesidad y ser feliz, terminó ayer. Falleció a las 9:00 de la mañana, en la unidad de cuidados intensivos de la clínica Sucre de Maracaibo.

Tras una intervención súmamente riesgosa que además fue prolongada por 13 horas, donde se le realizó un bypass gástrico y una cirugía de vesícula; un tromboembolismo pulmonar y dos paros cardíacos acabaron con su ilusión de rebajar su cuerpo de 208 kilos, para encontrar una libertad que había perdido, y volver a su vida de estudiante sin complejos ni rechazos.

Puertas adentro del quirófano, Gonzalo Goudet, médico cirujano especializado en bariatría (tratamiento de obesos) quien encabezó la intervención quirúrgica de la joven, había terminado el bypass a las 6:00 de la tarde, es decir, duró siete horas cuando en promedio son tres. Luego comenzó la cirugía de la vesícula, lo que según él, duró tres horas más, alargando la operación hasta las 9:30 de la noche, pero posteriormente se hizo la gastroscopia y se presentaron nuevas complicaciones.

“El bypass se tardó porque el hígado era muy grande, pesado, y la grasa intraabdominal era muy grande. Las dos cosas hacen que el campo de trabajo sea muy estrecho (...) Cuando se terminó la cirugía de vesícula, se hizo una gastroscopia para verificar que el bypass quedó bien, pero para hacer eso se inyecta gas a presión, se inflan los intestinos y un vasito sangró en el estomaguito, por lo que le colocamos un punto. Eso redujo el ancho del estomaguito, y no se puede dejar así, porque después no pasa la comida; por lo que se soltó toda la sutura (del intestino a la pequeña porción de estómago) y se volvió a hacer, para que quedara perfecto”.

“Eso llevó un tiempo adicional y se terminó casi a las 12 de la noche (...) Fue un caso extenuante, pero normal”.

“Se mantuvo entubada porque duró muchas horas bajo anestesia y debe recuperarse bajo ventilación para que no tenga problemas respiratorios y se lleva a la unidad mucho después de las 12:00. Allí iba todo de maravilla. Se conecta al ventilador pero comienza a bajar la presión de oxígeno en la sangre, siempre estaba entre 50 y 45 cuando lo mínimo es 60. Allí se sospecha que hace un tromboembolismo pulmonar. Eso ocurre cuando alguien está con el cuerpo en total relajación. Estando conectada al ventilador se presenta el paro cardíaco. Se le hicieron maniobras de resucitación como a las 6:00 am y se logró estabilizar a las 7:00, por eso hablé con la mamá de Luisana y me fui. Pero a las 9:00 de la mañana me llamaron para decirme que se había venido abajo, le volvió a dar un paro cardíaco y muere”.

“Yo tengo más de cien casos operados y he tenido con este dos casos de tromboembolismo pulmonar. No es que a todos les da, pero dos de cien, son dos de cien. Es una complicación que no es inherente al bypass, —eso se pudo presentar si se le practica una cirugía de apendicitis—, sino al acto de la anestesia y al exceso de gordura”.
En la intervención para colocarle un bypass gástrico, que duró 13 horas, falleció la joven Luisana Garófalo, de 21 años, quien se sometió a la riesgosa operación para bajar parte de los 208 kilos que pesaba
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