Patologías como la anorexia o la bulimia son el origen de un nuevo trastorno alimentario denominado ortorexia, advierte en un comunicado la Unión de Consumidores de Extremadura-UCE, con motivo del Día Mundial de la Salud. La ortorexia es la obsesión patológica por consumir sólo comida sana. Esta obsesión puede llegar a transformarse en enfermedad si no se ingieren carnes, pescados u otros alimentos necesarios, produciéndose carencias nutricionales.
"El paciente ortoréxico ha pasado previamente por una de estas enfermedades (anorexia o bulimia), quedándose con un planteamiento de dieta inadecuado, que termina transformándose en obsesión. De una dieta estricta, controlando el consumo de ciertos alimentos, se pasa al trastorno obsesivo", explica UCE-Extremadura.
La diferencia entre anorexia y ortorexia es, según esta asociación, que la primera está relacionada con la cantidad de comida ingerida y la segunda hace referencia a la calidad de los alimentos que se toman. Los ortoréxicos solo ingieren comida de cierto tipo: orgánica, vegetal, sin conservantes, sin grasas, sin carnes, o sólo frutas o alimentos crudos.
"Las personas ortoréxicas se obsesionan por la calidad de los alimentos de tal manera que si no encuentran lo que buscan o dudan de su origen, prefieren ayunar; no suelen comer en los restaurantes y rehúsan de las invitaciones para comer en casa de amigos, ya que desconocen el origen de los alimentos que van a consumir", añade UCE-Extremadura.
La ortorexia puede tener graves efectos sobre la salud. Así, la supresión de grasas puede comprometer la ingesta de vitaminas liposolubles y ácidos grasos, ambos imprescindibles para el organismo. Además, el ortoréxico al no sustituir los alimentos que rechaza por otros, acarrea nuevas carencias nutricionales. Esto puede traducirse en anemia, por la falta de vitaminas o de energía.