Queridos amigos (y amigas principalmente, porque supongo que muchas habéis pasado por experiencia similar):
Si hay una cosa que me deja de bastante mal humor es ¡ir de compras! Cada vez que voy me deprimo y estoy cada vez más convencida de que existe un complot entre los productos dieteticos y las tiendas de ropas contra nosotras, las mujeres, las que estamos un pelin (o mucho) fuera del padrón ¨Barbie.
Empecemos por la publicidad discriminatoria de estos productos: en una, afirma categóricamente que, si acaso estás un poco gorda, o te tienes que esconderte o ponerte a dieta (mensaje: una chica gorda no tiene derecho a disfrutar de la playa, ni de poner una ropa más escotada); en otra, aparece una mujer prestes a divorciarse pero cha-chaaannnnn: ha utilizado una crema! Sí, sí, una crema mágica que rejuvenece y deja firme la piel y pronto, su marido implora para que no se produzca dicho divorcio!!! Increíble!; en otra, una chica se vuelve la mujer más feliz del mundo porque ha utilizado otra cremita mágica y... chaannnn: en un plis plas consiguió inutilizar todo su código genético que confiere a las mujeres más o menos celulitis.
El mensaje es que a nosotras, mujeres NORMALES con nuestras celulitis y nuestros rollitos no podemos aceptarnos tal y como somos. No, esto sería ¨anti-natura¨ sólo las Barbies alcanzan la felicidad. Vivimos en un mundo hipócrita, mientras hacen programas anti-anorexia, nos bombardean con publicidades, películas, programas televisivos repletos de Barbies y Vickys.
En fin, tras tanto bombardeo de mensajes muy explicitas, si acaso una no lo ha pillado (que la felicidad está destinada a las Barbies), tendrá su castigo al ir de compras.
Las tallas, por ejemplo, la 44, cuando la hay, más parece una 40! Y a partir de la 44 entonces es casi misión imposible. Hoy, por ejemplo, he tenido que patear la ciudad entera - sin éxito alguno - en búsqueda de un pantalón negro (quizás encuentre algo en tiendas para gordos). Sí que he encontrado una sudadera que hacía tiempo necesitaba, pero: las mangas larguísimas y el cuerpo que me dejaba tal como una morcilla humana.
No sé si os he comentado alguna vez, pero a veces tengo la impresión que mi espejo está con alguna falla, no sé, yo no me veo tan monstruosamente enorme como debo ser! Yo me veo al espejo y veo a una chica normal, hombre con sus rollitos, pero... ¿tanto para tener que ir a tiendas especializadas de tallas extra-grandes?!
Para finalizar quería dejar un mensaje a Barritas Special K (tengo especial aversión a este producto) y las demás cremas citadas en este post cuyo nombres no me acuerdo y tampoco hago cuestión y a los fabricantes de ropa: ¡NO ME VENCERÁN! ¡NO ME PONDRÉ A DIETA! Y PRINCIPALMENTE: PODÉIS VIRAROS DEL REVÉS PERO NO CONSEGUIRÉIS BAJAR MI AUTO-ESTIMA!
La Baronesa Incognita