Indicó que ello es resultado, entre otros factores, de la publicidad que favorece la ingesta de la llamada "comida rápida", como pizzas y hamburguesas, y del acelerado ritmo de la vida moderna, en el que muchas mujeres ya no tienen tiempo para cocinar.
Con motivo del Día Internacional del Nutriólogo, que se celebra este sábado, alertó que "se ha perdido la capacidad de discernir cuál es una buena o mala alimentación".
Al respecto, el profesor de la Facultad de Química Héctor Bourges Rodríguez aseguró que esas tendencias no son buenas para México, donde se ha perdido darle a la alimentación el valor como un acto fundamental de la vida, que sirve no sólo para nutrirse sino para socializar.
"La mesa familiar se ha perdido, así como la capacidad de prepararse su propia comida", además de que se ha establecido el sedentarismo. Incluso hay ritos, como trabajar obsesivamente, que alientan que se ingiera alimentos en cualquier lado y lo que se pueda.
Bourges Rodríguez aseguró que pese a que en México se gestaron muchos hitos de la agricultura, pues se domesticaron el maíz, frijol, amaranto, jitomate, aguacate, vainilla y chocolate, entre muchos otros, hoy el país pierde a gran velocidad su capacidad para producir alimentos.
En un comunicado de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Gálvez Mariscal señaló que se ha perdido la llamada dieta tradicional, que se entiende como el conjunto de alimentos que consume un individuo en un día.
La dieta mexicana tradicional es naturalmente alta en fibra y minerales, por la gran cantidad de productos vegetales que utiliza, como los quelites, quintoniles y verdolagas, además de frutas y otras verduras, como los chilacayotes.
En ellos hay sustancias conocidas como nutracéuticos que, entre muchas otras funciones, pueden tener actividad antioxidante, la cual ayuda a mejorar la salud.
La también profesora e investigadora de la FQ argumentó que el maíz es la base para la alimentación nacional, pues los productos provenientes de éste son los más socorridos. "Se sabe que entre 85 y 89 por ciento de la población come siempre tortilla", por ejemplo.
El asunto es que el organismo de los seres humanos, al ser omnívoro, "está diseñado para consumir gran cantidad de verduras y frutas", que es una costumbre muy sana que en México se está perdiendo.