La llave para controlar la obesidad podría estar en el nervio vago. También conocido como neumogástrico, este nervio acapara la atención de los científicos que buscan el mejor método para tratar a obesos. Las últimas investigaciones, algunas realizadas en México, han demostrado que utilizando un electrodo y un marcapasos se puede lograr que una persona pierda 30 ó 40 por ciento de peso corporal.
En México, el doctor Rafael Álvarez Cordero coordinó el protocolo de investigación en el que se probó el marcapasos contra la obesidad, un aparato muy parecido al que se utiliza para tratar problemas del corazón. En entrevista, el especialista de la Clínica de Control de Peso y Tratamiento Quirúrgico de la Obesidad del Hospital Ángeles explica que este tratamiento consiste en colocar un pequeño electrodo en la pared del estómago y conectarlo al marcapasos que se coloca en forma subcutánea en el abdomen.
El electrodo produce de 16 a 17 contracciones por minuto, estas señales eléctricas llegan al nervio vago, el cual, de acuerdo a las últimas investigaciones se encarga, entre otras cosas, de controlar la sensación de hambre. "Los enfermos logran bajar hasta 30 ó 40 por ciento de su peso", resalta el doctor Álvarez Cordero, quien acepta que pese a los buenos resultados que ha dado este marcapasos gástrico aún requiere de mejoras para lograr un mayor control de la obesidad.
La investigación que realizó el equipo mexicano, dirigido por Álvarez Cordero, formó parte de una serie de estudios que se realizaron entre 2000 y 2004 en 18 centros de control de la obesidad en todo el mundo.
Álvarez Cordero explica que la utilización del marcapasos para controlar la obesidad se dio de manera fortuita, cuando se estudiaba a pacientes con epilepsia que utilizaban un marcapasos conectado al nervio vago. "Los médicos detectaron que las personas que tenían este marcapasos bajaban de peso, por lo que se empezó a investigar sobre el papel que tiene este nervio en el sistema cerebral encargado de controlar los impulsos de hambre y saciedad".
En la actualidad, el especialista trabaja en la mejora del marcapasos y espera que en los próximos meses pueda realizar un protocolo de investigación para probar un sistema que él diseñó, el cual consiste en una serie de electrodos colocados en un cinturón de silicón que rodea el estómago y que funcionan con un marcapasos. El objetivo es que los pacientes puedan reducir aún más peso que el que ya se consigue disminuir con el actual marcapasos.
El investigador es pionero en América Latina en la cirugía de la obesidad. Por su trabajo recibió en agosto el Premio Anual Excelencia en Salud que otorga la Global Organization for Excellence in Health (GOEH), además de que hace unos días fue electo presidente de la Federación Internacional para la Cirugía de la Obesidad, para el periodo 2007-2008.
Por Thelma Gómez Durán