“Buenas tardes. Mire... vi unas prendas en internet y... quería saber si las tiene porque... mi esposa está de santo y quiero hacerle un regalo”, consultó un señor- de unos cincuenta años- con voz tímida a la vendedora de la tienda “www.HoneyLove.cl”, en Providencia, Chile.
Ivonne -ya experimentada en la venta de lencería sensual-, con su mejor sonrisa le enseñó unas tangas en encaje negro. “Son bonitas... pero le van a quedar chicas”, dijo apesadumbrado el señor. Pero ella inmediatamente sacó un catálogo de bellas modelos -cada una de 90 kilos- que lucían los mismos modelos en tallas especiales, algunos de los cuales llegaban hasta la talla séxtuple XL (58)
Sí, XXXXXXL y de todos los modelos imaginables: corsés, portaligas, transparencias, sostenes y colaless de encajes, así como prendas de lycra y adornos de plumas. Un ensueño para las clientas gordas del local, “que son mujeres que se dan el dato entre amigas y vuelven fascinadas porque están aburridas de usar esos sostenes y calzones gigantes de abuela, porque en Chile la moda está hecha para las flacas, cuando la mayoría somos bajas y rellenas”, dice Ivonne, quien importa las prendas desde Estados Unidos.
Para dar pistas exactas respecto de las medidas, explica que XL corresponde a la talla 48 , XXL a la 50 y a sí sucesivamente hasta llegar a la de seis equis que luce un importante número de jóvenes y sensuales mujeres. “Por eso vienen mucho señoras norteamericanas, de esas altas y macizotas, porque ellas están acostumbradas a usar lencería bonita en su país, así que no les da ningún pudor probarse un corsé o un babydoll”, agrega.
-¿Mucha diferencia con las chilenas?
-Las chilenas aún sienten un poco de vergüenza de ponerse una prenda sensual si no tienen un cuerpo perfecto. Pero cuando entran a la tienda se entusiasman y siempre termino ayudándoles a apretarse el corsé. Me dicen apriete un poco más. Uy, que se ve bonito. Ya, apriete otro poquito..., y se los llevan felices.
Y hay para todos los gustos. Desde los clásicos negro y rojo, hasta colores de moda como turquesa, fucsia y plateado, sin dejar de lado el angelical blanco. Una buena opción para las novias con kilos de más: “Una vez vino una pareja que se iba a casar -los dos gordos-, y la niña se llevó el ajuar completo de acá. Y después de la luna de miel ¡volvió por más diseños!”, recuerda Ivonne.
“Es que las gordas a veces también queremos ponernos algo sexy en la intimidad de la pareja. Por eso yo les digo a las clientas que se atrevan, si total será para sus parejas y no para pasearse en la calle”, remata.
Ahora, si se decide a dar el salto por completo a la sensualidad, la tienda también ofrece disfraces eróticos: colegialas, conejas, sadomasoquistas y enfermeras, todas en formato extra large.