Sedentarismo y dietas inadecuadas son los potenciadores de la obesidad

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Sedentarismo y dietas inadecuadas son los potenciadores de la obesidad

Ya es considerada una epidemia. La obesidad se ha instalado en buena parte del mundo como una enfermedad que está llegando a niveles alarmantes. En nuestro país, se habla de entre el 55 y 60 por ciento de la población adulta afectada por algún grado del mal. Una nutricionista, una psicóloga y un profesor de Educación Física dicen lo suyo sobre este tema

09/06/2014 22:09:12

En los consultorios de  nuestra ciudad se volvieron cada vez más frecuentes las preguntas de personas que llegan con diferentes índices de obesidad.
Para hallar una opinión profesional sobre el tema, EL DEBATE buscó la palabra autorizada de la licenciada Claudia Troielli, (Matrícula Provincial número 99) quien nos advirtió cuáles son  los problemas acarreados por esta enfermedad.
También indicó  cómo tratar de modificar esa situación y cuáles son los caminos para poder evitarla desde su especialidad.

Alto porcentaje
En un país en donde entre el 55 y el 60 por ciento de la población adulta  padece  algún grado significativo de sobrepeso, se hace indispensable conocer más en profundidad los detalles de este mal que afecta no sólo a grandes sino también a los más chicos.
-¿Cuáles son los síntomas para advertir que una persona es obesa?
-La mayoría de los pacientes vienen derivados de médicos, porque aparece en los análisis algo anormal. Dentro de ello puede ser el colesterol o  los triglicéridos, que es un tipo de grasa  que está en la sangre, así también los problemas cardíacos, como otras enfermedades a largo plazo, y que a su vez, conllevan inconvenientes de todo los tipo, dado el alto porcentaje de colesterol  y otros cuadros para los que se hace totalmente necesario bajar el peso.
-¿Cuáles son los parámetros que determinan la apararición de esta enfermedad?
-El sobrepeso de una persona puede ser determinado por los parámetros que ya están  generalmente establecidos por los profesionales. En nuestro caso, medimos cuál es el índice de masa corporal en relación con la estatura y con el peso que tiene el paciente. Estos son elementos que se le dan a la gente para poder saber si está obesa o no.
“En realidad, -continuó- existen muchos mitos en torno a este tema. Por ejemplo, lo más seguro es el índice de masa corporal. Por ejemplo, una persona que mide un metro sesenta, que es relativamente baja, y que pese noventa kilos, su  índice de masa corporal será de 35 kilos,  también puede oscilar entre los 29 o 30 kilogramos. En este caso debería pesar unos 65 kilos”.

Plan de alimentación
Luego prosiguió: “Son importantes los alimentos protectores como los lácteos, principalmente, la leche. En caso de que no le guste este tipo de alimento puede consumir yogures, sobre todo descremados. Hoy en día, se encuentran en el mercado infinidad de alternativas en relación con este tipo de alimentos. Por el lado de las proteínas, se debe ingerir carne roja o blanca: vacuno, pollo o pescado. Se puede comer una porción mediana hasta todos los días. En relación con las pastas, se pueden ingerir hasta cuatro veces por semana.
“Por el lado de las verduras, es necesario que se coman de todos los colores, tratando de disminuir aquellas como la papa y la batata”.

Tratamiento
-¿Cuál es el tratamiento que se puede aplicar?
-Lo importante de realizar un tratamiento es poder llevarlo a cabo con responsabilidad y continuidad. No sirve de nada si una vez que logramos bajar de peso, o si la dolencia con la que habían llegado al consultorio cesa. Si pensamos que ya está y empezamos a comer como lo estábamos haciendo antes de comenzar, de nada habría servido. Por ejemplo, una persona que tiene presión elevada, hace una determinada dieta, abandonando la sal, y la presión se le normaliza, no tiene por qué abandonar el régimen que venía realizando hasta ese momento. Por ello, para no caer en lo mismo, y hacer un retroceso, es fundamental seguir con un plan de alimentación saludable.
-¿Un plan de este tipo admite deslices?
-Siempre, por supuesto dándonos un gustito, se permite algo que nos agrade mucho y que no comamos todos los días.  Esto se hace totalmente indispensable, dado que estar negándonos todo el tiempo no sirve de nada porque después comemos el doble.
-¿Qué sucede con los chicos con sobrepeso?
-En el caso de los chicos que visitan el consultorio de un nutricionista, siempre están acompañados por su madre que está preocupada ya que sus hijos se la pasan todo el día sentados frente a la computadora o el televisor, además de estar todo el tiempo comiendo.
“Pero al chico que tiene un sobrepeso significativo no se le da un régimen estricto como se le puede dar a un obeso adulto. Lo que es necesario es realizar un control periódico para ir dejando sobre todo el exceso de golosinas, también”, manifestó la nutricionista.

Propio y único plan
-¿Qué complementa este tratamiento?
-Lo que también se hace indispensable es recordar  que cada persona tiene su propio y único plan de alimentación, las dietas pueden ser muy similares, pero nunca idénticas, ya que llevan consigo la misma estampa de individualidad de quien las realiza. No somos todos iguales, por lo tanto, cada uno sabrá lo que le gusta y le puede dar a su organismo más o menos en relación con su estilo de vida, sus actividades diarias y su misma genética.
Esto último a lo cual hacía referencia la licenciada está íntimamente relacionado con el caso de las dietas que pululan en revistas de moda y todo tipo de magazines, televisivos o gráficos, para la mujer, las cuales plantean soluciones mágicas e instantáneas y que suelen, en la mayoría de los casos,  llevar  a la persona a un rotundo fracaso y crear una profunda decepción en quien ha iniciado dicho plan de dieta.
 
 Aspecto psicológico
En relación con el aspecto psicológico que guarda este tema se consultó a la licenciada en Psicología Patricia Costela MP 20064, quien reflexionó: “Con respecto a este tema, la obesidad puede ser definida, en estos momentos, como un flagelo que se ha instalado en el mundo civilizado.
-¿En relación con el ritmo de vida?
-En ese sentido existe una cuestión bastante paradójica. El mundo civilizado debería brindarle a la gente una mejora en la calidad de vida. Sin embargo, nos encontramos con parámetros que no pueden ser asimilados. Es decir, en esto influye la vorágine de todos los días con la imposibilidad de cumplimentar una rutina alimentaria. Además de las modificaciones o supresiones de la ingesta necesaria, todo puede estar obligado por las condiciones socioeconómicas reinantes que no dejan ver por dónde pasa la prioridad.
-¿Cómo se explica el vínculo de la obesidad-calidad de vida?
-Por ejemplo, el valor del trabajo es un emblema identificatorio y hace bien a la persona, pero se debe determinar cuál es el ritmo adecuado. Aquí está el elemento paradójico, hasta qué punto se va en detrimento de la calidad de vida. Así la obesidad se ha convertido en una patología grave que posee diversas causales en función de los hábitos compulsivos.
-¿Cómo queda la persona ante esto?
-Es decir, hay parámetros del mundo globalizado que no protegen al individuo, como el sedentarismo de algunos empleos. Al igual que los indicadores socioeconómicos, se encuentran los psicológicos que determinan los parámetros actitudinales. Este tema no es sencillo, ya que existe una multiplicidad de causas como motivaciones conscientes o inconscientes que imposibilitan el acceso a una vía de placer, entendido como la necesidad fisiológica del apetito.
Luego dijo: “Por otro lado, tendríamos los indicadores culturales que se determinarían por el imaginario colectivo circunscribiendo las pautas a seguir. Una  que se ha instalado en la sociedad es la ley de la  buena forma, que existe de manera consciente e inconsciente y determina que se debe lucir bien. Pero como esto circula en la sociedad, sólo le resta al individuo ver la manera en que puede ir logrando esto, pasar de lo general a lo particular, y así se establece la brecha de lo que debería ser el cuidado de la buena forma y de la calidad de vida.
“Se tiene que regular el medio y tener mucho cuidado con los regímenes mágicos y con las actitudes compulsivas, tanto como la falta de apetito que desencadena la anorexia, por ejemplo. Así también observar la forma compulsiva de ingerir alimentos en grandes cantidades. Por este motivo, se debe abordar a la persona para que realice una terapia adecuada. En relación con la ansidedad, estaríamos dentro de límites manejables, pero lo que se torna inmanejable, es la compulsión.
“Si la personalidad de un paciente que sufre de obesidad posee parámetros con elementos de plasticidad, observará a este problema como un obstáculo a resolver pero si hay rigidez, tal vez nos estemos encontrando con una situación de vida o muerte, que la vive de forma silenciosa y que no la comunica. Si una persona siente disconformidad al observarse, aconsejamos que acuda a un espacio donde puede ser contenido profesionalmente”, explicó.

El tema de los talles
-¿Qué opina de la falta de talles?
-El tema talles es fundadamental. Es irresponsable no poseer números de las prendas de vestir que no contemple la variedad de personas que habitan una ciudad. Es un absurdo no incluir a todos en la diversidad y esto también tiene consecuencias psicológicas.

Desde el gimnasio
Daniel Poletti es el director del gimnasio Al Trote de nuestra ciudad, quien brindó su punto de vista y explicó el modo en que se trata este tema en un gimnasio: “En general trabajamos con una recomendación médica”.
-¿Qué sucede con los chicos que sufren esta enfermedad y se acercan para comenzar con una rutina?
 -Ante todo, el trabajo se realiza a conciencia, no porque se pague una cuota se va a permitir que venga un chico de doce años a lastimarse, debemos ser medidos. Ante estos casos directamente recomendamos que el niño realice una actividad física como un deporte.  Si el médico o la nutricionista lo demanda, comenzamos a trabajar en conjunto y de forma interdisciplinaria. El profesor no puede indicar un trabajo determinado si el chico no tiene una dieta. Dicha actividad tiene que estar recomendada por alguien.
-¿Cuál es el mayor desafío para los profesores?
-Por lo general, los chicos y la gente mayor que tienen problemas de peso, se automarginan. Es muy difícil que haga un ingreso a un gimnasio. Antes de tomar esta decisión lo estuvo pensando meses.
“Nuestro trabajo radica en hacerlos sentir bien dentro del gimnasio. Cuando se trata de un caso así, no se debe presionar sino que le preguntamos qué le gusta hacer.
-¿Cuál es el tipo de ejercicio con el que se comienza?
-Una persona con sobrepeso siempre está acostumbrada a hacer fuerza con las articulaciones. Por este motivo se pueden realizar ejercicios de fuerza y lo que menos gusta y más los cansa, son los trabajos aeróbicos. Por estos motivos, primero comenzamos con un ejercicio de fuerza y luego, aquellas ejercitaciones aeróbicas recomendadas por los médicos y que a ellos les fastidian mucho; se las damos de manera gradual. Si determinamos 30 minutos de bicicleta, la persona no vuelve más, pero si comenzamos con 10 y luego sumamos un trabajo de fuerza, la situación es diferente. Así implementamos un plan por el cual al final de la semana, la persona realiza 20 ó 30 kilómetros. Y, de este modo, ejercitó de una hora y media a dos realizando aeróbicos.
-¿Cómo se vence esta resistencia?
-Una vez que se gana en confianza, se puede aconsejar qué es lo mejor. Seguimos con la nutricionista. Hay personas que llegan sin antes consultar a un profesional. Como les cuesta venir, creemos que es importante la decisión de acercarse a un gimnasio. Una vez que se captó su interés, le sugerimos la visita a una nutricionista junto con un chequeo cardiológico. Y después, se pueden presentar distintos problemas como un alto nivel de azúcar en la sangre, retención de líquidos o hipertiroidismo. Al principio se le brinda un trabajo de base y luego, con la consulta interdisciplinaria se profundiza.
-Es importante el trabajo interdisciplinario...
-El trabajo siempre es recomendado por un doctor. En caso de existir un diagnóstico médico, nosotros no diagnosticamos nada. En el caso de la persona diabética, el nivel de azúcar en sangre es elevado pero según qué diabetes. Si es un problema de articulaciones, previamente observado por un especialista, intentamos que realice un trabajo más aeróbico. Si se trata de un insulino dependiente, la actividad debe ser fuerte para que la queme. Hay clases específicas para estos casos que son grupales, incluso realizamos testeos antes y después de cada clase”.

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