Los argentinos son cada vez más gordos

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Los argentinos son cada vez más gordos

En las últimas décadas la población aumentó de peso 3,5 kilos de promedio. Hay diversos factores, pero los especialistas básicamente lo atribuyen a la modificación del estilo de vida

09/06/2014 22:10:52

El delivery, los snacks, los comedores populares, las recurrentes galletitas y las grasosas papas fritas, son algunos de los elementos que determinaron el aumento de peso de los argentinos, que (según un informe reciente) son cada vez más gordos. Si a esto se suma la creciente vida sedentaria y la escasez de políticas alimentarias por parte del Estado, se puede comenzar a configurar una peligrosa situación en nuestro país, donde la obesidad avanza con pesados pasos, entienden diversos especialistas.

Luego de una minuciosa investigación, un grupo de médicos del Centro de Estudios sobre Nutrición Infantil (CESNI) concluyó que, en promedio los argentinos engordaron 3,5 kilogramos por década desde hace más de medio siglo.


La investigación

Para llegar a esta conclusión, los profesionales Sergio Britos, Rodrigo Clacheo, Beatriz Grippo, Paula Pueyrredón, Dolores Pujato, Alicia Rovirosa y Raúl Ulcich, dirigidos por el doctor Alejandro O’Donnell, analizaron en profundidad dos trabajos sobre antropometría en el servicio militar, que involucraron a alrededor de 70.000 varones de 18 años.

“Si se comparan las clases ‘69 y ‘75 se observa un incremento en la prevalencia de sobrepeso de casi cinco puntos (pasó de 14,7 a 19,5) y de obesidad, que en seis años pasó de 2,5% a 4,1%”, aseguran los especialistas en el informe, que casualmente fue financiado por la empresa de comidas rápidas Mc Donald’s.

“La tendencia es clara. Engordamos más que lo que crecemos, y por eso nuestros adolescentes son más gordos que los franceses y los estadounidenses”, afirmó Alejandro O’Donnell, que tituló investigación: “Obesidad en Argentina, ¿hacia un nuevo fenotipo?”.

Estilo de vida: culpable

Para el doctor Juan José Gagliardino, director del Centro de Endocrinología Experimental y Aplicada de la Facultad de Ciencias Médicas de la UNLP, la situación no es nueva. “Por diferentes factores, la obesidad está creciendo mucho entre la población, y genera mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares, infartos y amputaciones de miembros inferiores”, aseguró ante un consulta de Hoy.

Atribuyó la situación básicamente al “cambio de estilo de vida”. “Ahora la gente trabaja muchas horas frente a una computadora o realiza tareas que no requieren de actividad física, lo que deriva casi siempre en una situación de sedentarismo”.

La OMS recomienda un mínimo de 30 minutos de actividad física de intensidad moderada al menos 5 días de la semana para todas las edades, mientras que para el mantenimiento de un peso saludable y la prevención de obesidad se recomienda 60 minutos de actividad física por día, especialmente en las personas sedentarias. Una persona es clasificada como sedentaria o físicamente inactiva cuando realiza menos de 150 o 180 minutos de algún tipo de actividad física (de intensidad moderada) a la semana.

Además de la inactividad física, el tipo de la dieta es determinante. “Ahora comemos en peores situaciones. Ya casi nadie respeta la tradición de las cuatro comidas diarias. No se seleccionan los alimentos, se comen muchas grasas, porque son ricas, y muchos hidratos de carbono, porque son baratos”, describió el médico que trabaja en La Plata. “Además, se hizo costumbre una sola comida fuerte durante la noche, cuando se acumula todo. Esto no es aconsejable”, dijo.

Muchas calorías

Distintos estudios certifican que los argentinos mantuvieron en los últimos cuarenta años un consumo diario por persona de 3.170 calorías, cuando el requerimiento medio de la población no supera las 2.300. En el mismo período, el aporte de grasas en la dieta pasó del 29,9 por ciento a más del 32 por ciento y la disponibilidad de aceites aumentó el 66 por ciento, al tiempo que el consumo de frutas y hortalizas se mantuvo bajo.

Según los especialistas del CESNI, si se comparan los datos con el primer estudio antropométrico realizado en 1938, se observa un crecimiento de 3,5 kilogramos por década y un aumento promedio del índice de masa corporal de 19,5 a 22,8.

Los investigadores del Centro de Estudios sobre Nutrición Infantil concluyeron además que, en las familias argentinas de mayores ingresos, casi la mitad (el 48 por ciento) del gasto total en comida se destina a alimentos “obesogénicos”.

Ser coquetos, es mejor

Según O’Donnell, para encarar programas efectivos contra la obesidad hay que derribar algunos mitos, aunque señaló que hasta cierto punto “en Argentina el único freno que encuentra la obesidad es la coquetería”.

“¿Si tiene solución? Sí, cambiar el estilo de vida. Respetar las cuatro comidas y una dieta sana y balanceada”, resumió el doctor Gagliardino.

No siempre es sano un nene gordito

El informe del Centro de Nutrición Infantil abordó uno de los temas que más preocupan: la obesidad infantil. El médico Juan José Gagliardino tiene un argumento sólido: “El sedentarismo ahora empieza a edades muy tempranas. El doctor Luis García Azzarini (N. de la R: pediatra de gran eminencia en La Plata, hace poco fallecido) planteaba la pérdida del barrio. Decía que los chicos no salían más a jugar a la calle, porque no tenían espacio o por la inseguridad misma. Y eso está clarísimo. Los nenes pasan muchísimas horas dentro de sus casas mirando televisión o jugando a la computadora.

Así se pierde el placer de hacer actividad física”, aseguró. Resaltó que “históricamente se creía que el chico gordito era más sano. Pero esto no es así.

En Estados Unidos, la obesidad infantil es un flagelo muy serio, que se está prolongando a otros países como la Argentina”.

El estudio del CESNI describe que “un caso especial son los kioscos escolares, que ofrecen a los niños por muy poco dinero -menos de $ 1- productos que por su valor calórico hasta se aproximan a un almuerzo.

En muchos hogares la clásica merienda de la tarde fue parcialmente transformada en el consumo de gaseosas o jugos con alfajores o galletitas de alto tenor graso, alimentos que son algunos de los principales contribuyentes obesogénicos”.-

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