Otra nueva razón para combatir la
obesidad desde edades tempranas se desprende de esta investigación, a cargo de expertos de la Universidad del Este de Londres y dada a conocer en una conferencia de podólogos del Reino Unido.
De acuerdo con los científicos, los pies de los infantes obesos son más largos y anchos de lo normal, por lo que de manera general suelen tener problemas de equilibrio y caminan más despacio que los demás.
Para los expertos, la
obesidad añade a la
salud de estos niños riesgos, a largo plazo, de problemas en los pies, la espalda y las piernas.
El exceso de peso puede influir en el funcionamiento de los pies, compuestos por 26 huesos, unos 19 músculos y un gran número de ligamentos, tendones, vasos sanguíneos y nervios, dotación con la que se puede caminar y correr normalmente.
La
obesidad conspira contra la
salud de los delicados pies infantiles y los hace vulnerables a deformaciones y otros trastornos.
Los expertos ingleses añaden que en el caso de los niños obesos y además con pies planos, los riesgos de trastornos aumentan.
Stewart Morrison, médico y líder del estudio, explicó que la
obesidad tiende a que los niños sean menos estables al caminar y esto conspira contra la eficiencia de ese ejercicio.
Las conclusiones del ensayo prueban que la
obesidad perjudica el desarrollo del pie y el funcionamiento de ese órgano y las extremidades inferiores en su conjunto durante el acto de desplazamiento.
Como las deformidades y problemas en los pies limitan la capacidad de que esos niños hagan ejercicios, se genera uná suerte de atolladero del cual es muy difícil salir.
Debido a ello, los especialistas insisten en la necesidad de prevenir la
obesidad en los niños, pues es mucho más cuesta arriba la curación.