Hace poco más de dos años, Paola pesaba casi 130 kilos. Tenía 27 años y estaba siempre expuesta a la burla popular. Era socialmente inválida ya que el mundo no está hecho ni adaptado para ningún obeso mórbido.
En ese entonces, ella relataba que "no salgo porque no tengo amigos, porque no llevo una vida de una mujer de 27 años, que sale, que se divierte, que va a asados, que va a fiestas".
El año 95 y tras un embarazo, Paola aumentó más de 60 kilos, algo que en su cuerpo se tradujo en esta enfermedad y en una nueva vida llena de obstáculos. Desde no pasar por las barreras del Metro, no poder ir al cine y menos andar en micro.
Su caso generó un fuerte impacto a nivel nacional. Incluso comenzaron debates a nivel médico, legislativo y gubernamental porque ella reflejaba la esencia de lo difícil que es ser obeso mórbido en un país que sí tiene soluciones quirúrgicas para estos enfermos, pero que no están incluidos en ningún plan de salud.
En noviembre del año 2003, Paola ingresó al Hospital Clínico de la Universidad de Chile, donde fue sometida a una cirugía abierta a través de la técnica de resección gástrica, similar a un by pass, quedando con apenas el 5 por ciento del estómago que tenía.
Ese cambio necesitaba de una revolución en sus hábitos de vida porque la cirugía era sólo un primer paso, que nada solucionaría si no existía una nueva conducta frente a la comida y el ejercicio. Un camino de recuperación y reaprendizaje.
Ahora, ella confiesa que "en este minuto estoy pesando 92 kilos con cinco meses de embarazo. Fue muy fuerte el cambio, de hecho de pasar a ser casi una persona inválida a ser una persona completamente normal, al punto de poder quedar embarazada, tema que lo manejé durante mucho tiempo y que no podía producto de la obesidad".
Agregó que parte del cambio incluyó en su vida "hacer ejercicio, ir al gimnasio, cambiar la alimentación, cambiar completamente el sistema de vida".
Al ser consultada sobre las razones que la pudieron haber llevado a contraer esta enfermedad, Paola argumentó que ello "va acompañado de una mala alimentación, un tema sicológico también que es muy fuerte, parte de una depresión, se mezclan una cantidad de temas".
Sin embargo, la mujer que en algún momento llegó a pesar casi 130 kilos aseguró que actualmente "la alimentación (mía) y de la guagua lo hemos manejado con suplementos vitamínicos, que eso se ha manejado muy bien, la guagua no tiene problema alguno, yo tampoco y estoy feliz".
Casos como el de Paola son esperanzadores, pero si en Chile continúa el patrón de aumento de la obesidad, para el 2010, seis de cada diez chilenos serán obesos o tendrán sobrepeso, superando los nueve millones de personas.